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subisarto

Archivo: Agosto 2008

07/08/2008 GMT 1

rollito de primavera

subisarto @ 18:05

A calzón quitado.

Emociones y Opiniones. El rojo al contrario del blanco denota ira, furia y emociones, . Cuando nos ponemos el sombrero rojo podemos expresar nuestro sentir por algo, sin que haya la necesidad de dar explicaciones para ello. Siempre hemos creído que en una discusión debemos ser objetivos pues las emociones no nos permiten pensar bien. Pero tenemos una pregunta, qué ocurre si una persona que tiene una amplia experiencia (de muchos años), recibe una idea y quiere expresar su sentir que transmite toda su experiencia aunque no puede describir objetivamente el por qué de ese sentir. ¿Se debe desestimar esta opinión?.........No, porque de lo contrario estamos perdiendo un valioso aporte de la experiencia de muchas personas. Todas las pasiones atraviesan una etapa en que son pura fatalidad, abismando a su víctima por el peso de la insensatez, y por otra, muy posterior, en que se desposan con el espíritu, se “espiritualizan”. En tiempos pasados, a causa de la insensatez inherente a la pasión, se hizo la guerra a la misma trabajando por su destrucción; todos los antiguos monstruos de la moral coincidían en exigir: “hay que acabar con, las pasiones”. La fórmula más célebre al respecto está en el Nuevo Testamento, en ese Sermón de la Montaña, donde, dicho sea de paso, nada se contempla desde lo alto. Allí se dice, por ejemplo, con respecto a la sexualidad: “Si te fastidia tu ojo, sácalo.” Por fortuna, ningún cristiano cumple tal precepto. Destruir las pasiones y los apetitos nada más que para prevenir su insensatez y las consecuencias desagradables de su insensatez se nos antoja hoy, a su vez, una mera forma aguda de la insensatez. Ya no admiramos a los dentistas, que extraen los dientes para que no duelan más... Ahora bien, admitamos en honor a la verdad que en el clima en que nació el cristianismo ni podía concebirse el concepto “espiritualización de la pasión”. Sabido es que la Iglesia primitiva luchó contra los “inteligentes” en favor de los pobres de espíritu; ¿cómo iba a librar a la pasión una guerra inteligente? Combate la Iglesia la pasión apelando a la extirpación de todo sentido; su práctica, su “cura”, es la castración. Jamás pregunta: “¿Cómo se hace para espiritualizar, embellecer, divinizar un apetito?” En todos los tiempos ha hecho recaer el acento de la disciplina recomendando la exterminación de la sensualidad, el orgullo, el afán de dominar, la codicia y la sed de venganza. Mas atacar por la base las pasiones significa atacar por la base la vida misma; la práctica de la Iglesia es antivital... Al mismo recurso, el de la castración, exterminación, apelan instintivamente, en la lucha contra tal apetito, aquellos que son demasiado débiles de voluntad, demasiado degenerados para refrenarlo; aquellos que alegóricamente (y no alegóricamente) necesitan hablar de la Trappe, alguna categórica declaración de guerra, un divorcio establecido entre ellos y tal pasión. Sólo los degenerados tienen necesidad de remedios radicales: la debilidad de la voluntad, más exactamente, la incapacidad para no responder a un estímulo, no es sino una forma distinta de la degeneración. La enemistad radical, mortal hacia la sensualidad, es un síntoma que da mucho que pensar; permite sacar conclusiones respecto al estado total de la persona que llega a tal extremo. Por lo demás, esa enemistad, ese odio, sólo se exacerba a tal punto si tales personas ni siquiera., tienen ya energías suficientes para efectuar la cura radical, expulsar su “demonio”. Pasando revista a toda la historia de los sacerdotes y filósofos, aparte la de los artistas, se comprueba que las diatribas más violentas contra los sentidos parten no de los impotentes, ni tampoco de los ascetas, sino de los ascetas fallidos, de aquellos que debieron ser ascetas... Otro valor de los sombreros es que proporciona roles (actitudes) de pensamiento. Un pensador puede enorgullecerse de representar cada uno de esos roles. Sin la formalidad de los sombreros algunos pensadores se estancarían en un modo único (generalmente el negro o rojo). Si nos sentimos tan inteligentes que creemos poder prescindir de este sistema, podríamos tener en cuenta que dicho sistema haría que esa inteligencia de la que tanto nos jactamos, sea más eficaz aún. Una persona con talento natural para correr se beneficia más que otros si a ese talento aplica disciplina. Los sombreros dan una metodología para pensar, que permite que la acción de pensar sea más efectiva. No es un tema de motivación, pues la mayoría de temas versa sobre este concepto como aspecto fundamental para pasar del pensamiento a la acción. Como vemos la motivación es necesaria pero no suficiente, hace falta también mejorar la calidad del pensamiento para que la motivación, que es muy necesaria, actúe sobre terreno seguro (buenas ideas) y crezca, por el éxito de los resultados. He hablado del espíritu alemán, señalando que se vulgariza y se vuelve superficial. ¿Es esto bastante? En el fondo, lo que me aterra es otra cosa: el hecho de que declina cada vez más la seriedad alemana, la profundidad alemana, la pasión alemana por las cosas del espíritu. No solamente la intelectualidad ha cambiado, sino también el pathos. Tengo de tanto en tanto contacto con Universidades alemanas; ¡hay que ver la atmósfera, la espiritualidad pobre y sosa, tibia y contentadiza, en, que se desenvuelven allí los eruditos! Sería un grave malentendido alegar como argumento en contra la ciencia alemana, y también una prueba de que no se ha leído una sola palabra de mis escritos. Desde hace diecisiete años no me canso de denunciar la influencia desespiritualizadora de nuestro medio científico actual. La dura labor a que el volumen tremendo de las ciencias condena hoy a todos los individuos es una de las causas principales de que para los espíritus plenos, pletóricos y profundas ya no existan una educación y educadores que les sean adecuados. Nuestra cultura de nada se resiente tanto como del exceso de especialistas arrogantes y humanidades fragmentarias; nuestras Universidades son, sin proponérselo, los invernáculos propiamente dicho de esta especie de atrofia de los instintos del espíritu. Y Europa toda ya se va dando cuenta de ello; la gran política no engaña a nadie. Se generaliza cada vez más la noción de que Alemania es el llano de Europa. No he encontrado aún a un alemán con el que pueda ser serio a mi manera; ¡y menos, por supuesto, a uno con el que yo pueda ser alegre! Ocaso de los ídolos: ¡ah, quién sería capaz, hoy día, de comprender de qué seriedad se reviste aquí un filósofo! La alegría serena es lo que menos se comprende entre nosotros... Pensándolo bien, no sólo es evidente la decadencia de la cultura alemana, sino que no falta tampoco la causa que la explica de una manera convincente. En definitiva, uno no puede gastar más de lo que posee ocurre en esto con los pueblos lo mismo que con los individuos. Si se gasta todo para el poder, la gran política, la economía, el tráfico mundial, el parlamentarismo y los intereses militares; si se gasta en esta partida la cantidad de razón, seriedad, voluntad y dominio de sí mismo que existe, hay un déficit en la contrapartida. La cultura y el Estado-de nada vale cerrar los ojos ante el hecho-son antagonistas; el “Estado cultural” no es más que una idea moderna. La cultura vive del Estado, prospera a expensas del Estado, y viceversa. Todas las grandes épocas de la cultura son épocas de decadencia política; siempre lo que es grande en el sentido de la cultura ha sido apolítico, y aun antipolítico... El corazón de Goethe se abrió al fenómeno Napoleón, pero se cerró a las “guerras de liberación”... En el mismo instante en que Alemania llega a ser una potencia mundial, Francia cobra como potencia cultural renovada importancia. Ya mucha inteligencia, mucha pasión nueva del espíritu ha emigrado a París; la cuestión del pesimismo, por ejemplo, la cuestión wagneriana, casi todas las cuestiones sicológicas y artísticas, se consideran allí de una manera mucho más sutil y penetrante que en Alemania; los alemanes ni siquiera están capacitadas para esta clase de seriedad. En la historia de la cultura europea, el advenimiento del “Reich” significa más que nada un desplazamiento del centra de gravedad. En todas partes se sabe ya que en lo esencial-y la cultura sigue siendo lo esencial-ya no cuentan los alemanes. Se nos pregunta: ¿hay entre vosotros siquiera un solo espíritu que cuente en Europa, como contaron vuestro Goethe, vuestro Hegel, vuestro Heinrich Heine y vuestro Schopenhauer? El extranjero se queda estupefacto ante el hecho de que ya no hay un solo filósofo alemán. La belleza no es una casualidad. También la belleza de una raza o familia, su gracia y bondad en todos los ademanes, es producto del trabajo; es, como el genio, el resultado final del trabajo acumulado de generaciones. Hay que haber hecho grandes sacrificios en aras del buen gusto; hay que haber hecho y dejado de hacer mucho por él; el siglo xvii de Francia es admirable en lo uno y lo otro; hay que haber tenido en él un principio selectivo para las compañías, los lugares, la indumentaria y la satisfacción del instinto sexual; hay que haber preferido la belleza a la ventaja, a la costumbre, a la opinión y a la indolencia. Máxima suprema: no se debe “dejarse estar” ni aun ante sí mismo. Las cosas buenas son sobremanera costosas, y siempre rige la ley de que quien las tiene no es el que las ha adquirido. Todo lo bueno es herencia; lo que no está heredado es imperfecto, es comienzo... En Atenas, en los días de Cicerón, quien expresó su asombro- ante el hecho, los hombres y los jóvenes aventajaban ampliamente a las mujeres en hermosura, y también ¡hay que ver el trabajo y esfuerzo al servicio de la hermosura que el sexo masculino se venía imponiendo allí desde hacía siglos! Pues cuidado con equivocarse en este punto sobre el método; una mera disciplina de los sentimientos y pensamientos es de efecto casi nulo (y aquí radica el grave malentendido de la ilustración alemana, que es totalmente ilusoria). Hay que persuadir previamente el cuerpo. El mantenimiento riguroso de ademanes grandes y selectos, la obligación de tener trato exclusivo con personas que no “se dejan estar”, basta en un todo para llegar a ser grande y selecto; al cabo de dos o tres generaciones todo es ya segunda naturaleza. Es decisivo para el destino del pueblo y humanidad que la cultura arranque del punto justo, no del “alma” (como fue la fatal superchería de los sacerdotes y semisacerdotes) ; el punto justo es el cuerpo, el ademán, la dieta, la fisiología, lo demás sigue naturalmente... Los griegos continúan siendo, por esto, el acontecimiento cultural capital de la historia: sabían, hacían, lo que hacía falta; el cristianismo, que despreciaba el cuerpo, ha sido la más grande calamidad del género humano. Progreso en mi sentido. Yo también hablo de “retorno a la Naturaleza”, aun cuando bien mirado no se trata de un regreso, sino de una elevación. Hacia la alta, libre y aun pavorosa Naturaleza y naturalidad, cualquiera que juega, tiene derecho a jugar con grandes tareas... Para decirlo alegóricamente: Napoleón fue un “retorno a la Naturaleza”, como yo lo entiendo (por ejemplo, in rebus tacticis, y en mayor grado aún, como lo saben los militares, en estrategia). Pero Rousseau, ¿adónde quiso retornar, en definitiva? Rousseau, este primer hombre moderno, idealista y canaille a un tiempo, que necesitaba de la dignidad moral para soportar su propio aspecto; enfermo de vanidad desenfrenada y de desprecio desenfrenado de sí mismo. También este engendro tendido en el umbral de los tiempos modernos quiso “retornar a la Naturaleza”. ¿Adónde, repito la pregunta, quiso retornar Rousseau? Odio a Rousseau aun en la Revolución; ella es la expresión histórica mundial de esta dualidad de idealista y canaille. La farsa sangrienta que caracterizó esta Revolución, su “inmoralidad”, poco me importa; lo que odio es su moralidad a lo Rousseau, las llamadas “verdades” de la Revolución, con las cuales ésta todavía impresiona y atrae todo lo superficial y mediocre. ¡La doctrina de la igualdad! ... No hay veneno más venenoso, pues parece predicada por la justicia misma, pero en realidad es el fin de la justicia... “La igualdad para los iguales, la desigualdad para los desiguales”, tal sería el lenguaje justo de la justicia; amén de lo que se sigue de esto: “no hacer nunca igual lo que es desigual”. Las circunstancias horribles y cruentas que rodearon esa doctrina de la igualdad han aureolado esta “idea moderna” por excelencia de una especie de nimbo y resplandor, de suerte que la Revolución como espectáculo ha seducido aun a los espíritus más nobles. Lo cual no es, en definitiva, una razón para tenerla en suficiente estima. Veo a un solo hombre que la sintió como debe ser sentida, con asco; este hombre fue Goethe...

Hacerse el longuis.

Todo el dominio de la moral y la religión cae bajo este concepto de las causas imaginarias.-“Explica­ción” de las sensaciones generales desagradables: Éstas están determinadas por seres hostiles a los hombres (espíritus malignos; el caso más célebre es la defini­ción errónea de las histéricas como brujas). Están de­terminadas por actos censurables (el sentimiento del “pecado”, de la “propensión al pecado”, como expli­cación de un, malestar_ fisiológico, puesto que siempre se encuentran motivos para estar descontento consigo mismo). Están determinadas como castigo, como ex­piación de algo que no se debió hacer, de algo que no debió ser (lo cual ha sido generalizado en forma ter­minante por Schopenhauer, en una proposición donde la moral aparece como lo que es, o sea como empon­zoñadora y detractora propiamente dicha de la vida: “todo dolor intenso, físico o mental, expresa lo que tenemos merecido: pues no nos podría sobrevenir si no lo tuviésemos merecido”. El mundo como voluntad y representación). Están determinadas como consecuen­cias de actos irreflexivos, fatales (los afectos, los sen­tidos, concebidos como causa, como “culpa”; apremios diferentes como “merecidos”). Madrid saunas Tales son los materiales con que contamos para la composición del libro II y de los cuales, según una frase de Marx a su hija Eleanor poco antes de morir, yo debía "sacar algo". He asumido este encargo dentro de los límites más estrictos; siempre que ello me ha sido posible, he limitado mi intervención simplemente a elegir entre las diversas redacciones. Para esto, he seguido siempre la norma de tomar como base la última redacción existente, cotejándola con las anteriores. Sólo la sección primera y la tercera –sobre todo ésta– opusieron verdaderas dificultades, es decir, dificultades no meramente técnicas, a la aplicación de este criterio. He procurado resolverlas, ateniéndome exclusivamente al espíritu del autor. www.girlsbcn.es Scrope confunde aquí la diferencia en cuanto a la circulación de determinadas partes del capital circulante que suponen para el capitalista individual los plazos de pago y las condiciones de crédito con las rotaciones que se deducen de la naturaleza del capital. Dice que los salarios deben abonarse semanalmente con los ingresos semanales de las ventas o de las facturas cobradas. http://www.girlsbcn.com.es por 100. Exactamente lo mismo que en el capital A. El hecho de que en el capital A aparezca realizada la plusvalía junto al capital desembolsado y en el capital B no ocurra así, es cosa que no nos interesa aquí, donde sólo se trata de la producción de plusvalía y de la proporción existente entre ésta y el capital variable desembolsado durante su producción. En cambio, si calculamos la proporción de la plusvalía en B, no con respecto a la parte del capital desembolsado de 5,000 libras esterlinas que se emplea y, por tanto, se consume durante su producción, sino con respecto al capital desembolsado en su conjunto tenemos que Prostitutas en Barcelona
Pero A. Smith confunde de pronto todo lo que sirve de base a la distinción y se contradice con lo que, unas cuantas líneas antes, le sirvió de punto de partida para toda su investigación: “Existen dos maneras diferentes de emplear el capital para que rinda al inver­sionista un ingreso o beneficio”, a saber: como capital circulante o como capital fijo. Según esto, se trata, por tanto, de distintos modos de emplear capitales diversos e independientes entre sí, al modo como pueden aplicarse, por ejemplo, los capitales en la industria o en la agricultura. Ahora, en cambio, se nos dice: “Según las diversas ocupaciones, así son distintas las proporciones de los capitales fijos y circulantes que se emplean en las mismas.” El capital fijo y el capital circulante ya no constituyen, ahora, inversiones distintas e independientes de capital, sino distintas porciones del mismo capital productivo, que en distintas esferas de inversión arrojan una parte alícuota distinta del valor global de este capital. Se trata, por tanto, de diferencias que responden a la división práctica del mismo capital productivo y que, por consiguiente, sólo rigen con respecto a éste. Pero esto se halla en contradicción, a su vez, con el hecho de que el capital comercial se contraponga, como capital puramente circu­lante, al capital fijo, pues A. Smith nos dice: “El capital de un mercader es enteramente circulante.” Es, en efecto, un capital que sólo funciona dentro de la órbita de la circulación y, como tal, lo opuesto al capital productivo, al capital incorporado al proceso de producción, razón por la cual no puede enfrentarse como parte circu­lante del capital productivo a la parte fija de este mismo capital. Madrid scorts Los hombres más espirituales, siempre que sean los más valientes, también viven, con mucho, las tra­gedias más dolorosas; mas por eso mismo exaltan la vida, oponiéndoles su más grave adversidad. Prostitutas en valencia La magnitud absoluta del valor que el transporte añade a las mercancías se halla, siempre y cuando que las demás circunstancias no varíen, en razón inversa a la productividad de la industria del transporte y en razón directa a las distancias que hay que recorrer. Escort Barcelona Esta plusvalía adicional de 100 libras esterlinas se lanza a la circulación en forma de mercancías. Esto no ofrece ninguna duda. Pero el dinero adicional necesario para la circulación de este valor adicional en mercancías no puede salir de esa misma operación. Putas en Lleida En segundo lugar, desde el punto de vista del proceso de circulación aparecen de un lado los medios de trabajo, capital fijo, y de otro lado el material de trabajo y los salarios, capital circulante. En cambio, desde el punto de vista del proceso de trabajo y de valorización, de un lado aparecen los medios de producción (medios y material de trabajo), capital constante, y de otro lado la fuerza de trabajo, capital variable. Respecto a la composición orgánica (libro I, cap. XXIII, 2, p. 567), es de todo punto indiferente el que la misma cantidad de valor invertido en capital constante se halle formada por muchos medios de trabajo y poco material de trabajo o, al contrario, por mucho material y pocos medios de trabajo, pues desde este punto de vista todo depende de la proporción existente entre el capital invertido en medios de producción y el invertido en fuerza de trabajo. Por el contrario, desde el punto de vista del proceso de circulación, de la distinción entre el capital fijo y el capital circulante, es igualmente indiferente la proporción en que una determinada cantidad de valor invertido en capital circulante se distribuya en material de trabajo y salarios. Desde un punto de vista, el material de trabajo entra en la misma categoría que los medios de trabajo, en contraposición al valor–capital invertido en fuerza de trabajo. Desde otro punto de vista, la parte del capital invertida en fuerza de trabajo se incluye en la misma categoría que la invertida en material de trabajo, por oposición a la parte de capital que se invierte en medios de trabajo. Sexo de lujo en Madrid El retroceso de Adam Smith2 en su análisis del proceso de reproducción es tanto más sorprendente cuanto que, por lo general, este autor no sólo desarrolla, en sus estudios, los aceptados análisis de Quesnay, como ocurre, por ejemplo, con su concepto de los avances primitives y los avances annualles, que generaliza en los de capital “fijo” y capital “circulante”,3 sino que a ratos reincide por completo en los errores fisiocráticos. Por ejemplo, para demostrar que el arrendatario produce mayor valor que ningún otro grupo capitalista, dice: “Ahora bien, no hay capital que, en iguales circunstancias, ponga en movimiento mayor cantidad de trabajo productivo, que el del labrador. No sólo son trabajadores productivos sus jornaleros, sino que también es productivo el ganado de labor” (¡frase que envuelve, por cierto, una gran fineza para los jornaleros!). “En la agricultura, trabaja asimismo la naturaleza con el hombre, y aunque a ella nada le cuesta su trabajo, el producto de éste tiene su valor peculiar, tanto como el del operario más costoso. Las operaciones más importantes de la agricultura no se encaminan tanto al aumento de la fertilidad –aunque también lo facilitan– como a dirigir la fecundidad de la naturaleza hacia la producción de aquellas plantas que se consideran útiles para el hombre. Un terreno cubierto de abrojos y de maleza es, por sí, capaz de producir, en la mayor parte de los casos, una cantidad de vegetales igual a la que actualmente produce un viñedo o una tierra de labor bien cultivada. Las labores del campo, por lo común, más bien regulan que vigorizan la fecundidad activa de la naturaleza, porque, aun después de realizadas, una gran parte del esfuerzo ha de ser efectuado por ésta. Los trabajadores y el ganado que se emplean en la agricultura no sólo reproducen un valor igual al de su propio consumo, como los operarios de cualquier manufactura, o bien un valor igual al capital del que los emplea, conjuntamente con los beneficios correspondientes, sino que producen un valor mucho mayor. Además del capital del labrador y de sus beneficios, ocasionan la reproducción de la renta del terrateniente. Esta renta puede considerarse como producto de aquellas facultades productivas de la naturaleza, cuyo aprovechamiento arrienda el dueño al colono. Será esa renta mayor o menor según sean mayores o menores esas facultades productivas, o en otros términos, según sea la fertilidad natural o artificial de la tierra. Es la obra de la naturaleza la que resta, después de haber deducido o compensado todo cuanto puede considerarse como obra del hombre. Rara vez es menor de la cuarta parte del producto total y, por lo común, supera la tercera parte. No hay ninguna cantidad igual de trabajo productivo que, empleada en la manufactura, sea capaz de una eficiencia tan alta. En las manufacturas nada produce la naturaleza; todo lo hace el hombre, y su reproducción siempre ha de ser proporcionada a la fuerza de los agentes que la motivan. El capital que se emplea en la agricultura no sólo moviliza mayor cantidad de trabajo productivo que igual capital empleado en las manufacturas, sino que, aun atendida la proporción del trabajo productivo que emplea, agrega mucho más valor al producto anual de la tierra y del trabajo del país y, por lo tanto, a la riqueza y al ingreso de sus habitantes.” (Libro II, cap. V, pp. 328 9). scort de lujo en Barcelona
El ciclo del capital sólo se desarrolla normalmente mientras sus distintas fases se suceden sin interrupción. Si el capital se inmoviliza en la primera fase D–M, el capital en dinero queda paralizado como tesoro; si se inmoviliza en la fase de la producción, quedarán paralizados, de un lado, los medios de producción, mientras de otro lado la fuerza de trabajo permanecerá ociosa; si se inmoviliza en la última fase M'–D' las mercancías almacenadas sin vender pondrán un dique a la corriente de la circulación. putas rusa barcelona Después de descomponer así lo mismo el precio de todas las mercancías consideradas aisladamente que “el precio o valor de cambio total del producto anual de la tierra y del trabajo de cada país” en las tres fuentes de ingresos: la del obrero asalariado, la del capitalista y la del terrateniente, el salario, la ganancia y la renta del suelo, Adam Smith se ve obligado a dar un rodeo, para deslizar de contrabando un cuarto elemento, el elemento del capital. Para ello se vale de la distinción entre la renta bruta y la renta neta: “el ingreso bruto de todos los habitantes de un gran país comprende todo el producto anual de sus tierras y de su trabajo; la renta neta lo que les queda libre después de deducir los gastos para mantener, en primer lugar, su capital fijo, y en segundo lugar, el circulante, o sea aquello que, sin aminorar el capital, puede reservarse para el consumo inmediato, o gastarse en subsistencias, cosas convenientes y recreo. Esta riqueza real se halla también en proporción, no con la renta bruta, sino con la neta” (loc. cit., p. 260). sexo profesional barcelona

Pararle a alguien los pies.

Cuando la acumulación se efectúa en forma de reproducción en escala ampliada, es evidente que no plantea ningún problema nuevo con respecto a la circulación del dinero. masajista barcelona Allí donde no haya en las inmediaciones artesanos para reparar o tiendas para adquirir lo que se necesite, deberán mantenerse reservas mayores que allí donde existen esos elementos en la localidad o en las cercanías. Si, en igualdad de condiciones, se compran, de una vez, en mayor o menor cantidad, las reservas necesarias, se tendrá, por regla general, la ventaja de comprarlas más baratas, siempre y cuando que se elija el momento adecuado para ello; claro está que esto sus­traerá, por otra parte, una suma mayor de una vez al capital cir­culante de explotación, la cual se echará a veces de menos en la explotación de la empresa”. (Kirchhof, p. 301.) barcelona call girl 1º Todos los miembros de la sociedad que no intervienen directamente en el proceso de reproducción, con o sin trabajo, sólo pueden obtener directamente su parte en el producto anual de mercancías –y, por tanto, sus medios de consumo– de manos de las clases entre las que se reparte de primera mano el producto: obreros productivos, capitalistas industriales y terratenientes. En este sentido, sus rentas se derivan materialiter (23) del salario (de los obreros productivos), de la ganancia o de la renta del suelo y aparecen, por tanto, como rentas derivadas, por oposición a éstas, que son rentas origínales. Pero, por otra parte, quienes reciben estas rentas que llamamos derivadas y que lo son en el sentido indicado, las perciben en gracia a su función social, como reyes, curas, profesores, prostitutas: caudillos guerreros, etc., razón por la cual pueden considerar también estas funciones como fuentes originales de sus rentas. modelo de compañía Y, sin embargo, hemos visto que basta la reproducción simple para imprimir a esta primera operación –cuando la enfocábamos como un fenómeno aislado– un carácter radicalmente distinto. “De aquellos que se reparten la renta nacional, los unos (los obreros) adquieren cada año, con su nuevo trabajo, un nuevo derecho a participar en ella, mientras que los otros (los capitalistas) han adquirido ya un derecho permanente a ello antes, por un trabajo originario.” (Sismondi, ob. c., p. [110] 111.) El mundo del trabajo no es, como se sabe, el único en que la primogenitura hace milagros. Escorts madrid Si la maquinaria es el instrumento más formidable que existe para intensificar la productividad del trabajo, es decir, para acortar el tiempo de trabajo necesario en la producción de una mercancía, como depositaría del capital, comienza siendo, en las industrias de que se adueña directamente, el medio más formidable para prolongar la jornada de trabajo haciéndola rebasar todos los limites naturales. De una parte, crea nuevas condiciones, que permiten al capital dar rienda suelta a esta tendencia constante suya, y de otra, nuevos motivos que acicatean su avidez de trabajo ajeno. prostitutas marbella Por lo que se refiere a los underselling masters, hasta el criterio burgués comprende que "la concurrencia se basa en el trabajo no retribuido de los oficiales" (the unpaid labour of the men).48 Y el fult priced baher (56) denuncia a sus competidores ante la Comisión investigadora como ladrones de trabajo ajeno y adulteradores. "Sólo engañando al público y arrancando a sus oficiales 18 horas de trabajo por un salario de 12 horas consiguen salir adelante."49 Madrid escorts Los años de 1846 a 47 hacen época en la historia económica de Inglaterra. Se revocan las leyes arancelarias del trigo, se derogan las tasas de importación del algodón y otras materias primas y se erige el librecambio en estrella polar de toda la legislación. Apuntaba en el horizonte, como se ve, el ansiado reino milenario. Coincidiendo con esto, llegaban a su apogeo, por los mismos años, el movimiento cartista y la campaña de agitación por la ley de las diez horas. Los obreros se encontraban con la alianza de los tories, ávidos de venganza. Y, venciendo la resistencia fanática del perjuro ejército librecambista, con Bright y Cobden a la cabeza salió triunfante en el parlamento la ley de las diez horas, por la que tantos años se había luchado.

La circunstancia de que esta mercancía especial, la fuerza de trabajo, tenga el valor de uso peculiar de rendir trabajo y, por tanto, de crear valor, no altera en lo más mínimo la ley general de la producción de mercancías. Por tanto, no debe creerse que el hecho de que el producto no se limite a reponer la suma de valor desembolsada en forma de salario, sino que encierre además una plusvalía. proviene de un engaño de que se haya hecho víctima al vendedor, a quien se le abonó el valor de su mercancía, sino que nace del uso que de esta mercancía hace el comprador. relax alicante de 20 a 30 hombres sin trabajo. Los colonos no trabajan siempre a satisfacción las tierras y las huertas, y el terrateniente ha creído oportuno fundir en dos o tres todos sus contratos de arriendo. De ahí la escasez de trabajo. Mientras del lado de allá de la zanja la tierra clama por trabajo, del lado de acá los jornaleros esquilmados le lanzan miradas llenas de nostalgia. Fe­brilmente sobrecargados de trabajo en verano y medio muertos de hambre en invierno, no es extraño que estos braceros digan, en su dialecto, que “the parson and gentlefolks seem frit to death at them.”106 http://www.sofiabcn.com En realidad, los apologistas a que nos referimos no aluden a esta clase de movilización del capital. Aluden a los medios de vida de los obreros despedidos. No puede negarse que en nuestro ejemplo la introducción de maquinaria no sólo deja en libertad y convierte, por tanto, en "disponibles" a 50 obreros, sino que, al mismo tiempo, destruye su enlace con una masa de medios de vida que representa un valor de 1,500 libras esterlinas, dejando por tanto en libertad estos medios de vida vacantes, "movilizándolos". El hecho, harto sencillo y nada nuevo, de que la maquinaria separa al obrero de sus medios de vida se formula económicamente diciendo que la maquinaria moviliza medios de subsistencia para el obrero, o los convierte en capital para su empleo. Como se ve, todo estriba en la manera de expresarse. Nominibus mollire licet mala. (87) Boxbcn El sistema de cuadrillas impera casi exclusivamente en Lincoln­shire, Huntingdonshire, Cambridgeshire, Norfolk, Suffolk y Notting­hanishire; con carácter esporádico, se aplica también en los condados vecinos de Northhampton, Bedford y Rutland. Tomaremos como ejemplo Lincolnshire. Gran parte de este condado es terreno nuevo, formado por antiguos pantanos o también, como en algunos otros de los condados citados más arriba, por terrenos arrancados al mar. La máquina de vapor ha hecho maravillas en la desecación de estas tierras. Terrenos que antes eran pantanos y dunas, son ahora mares espléndidos de trigo y rinden a sus propietarios las rentas más ele­vadas. Otro tanto acontece con las tierras aluviales creadas artificialmente, como en la isla de Axholme y en las otras parroquias situadas en la orilla del Trent. A medida que surgían los nuevos arriendos, no sólo no se construían nuevos cottages, sino que se derri­baban los antiguos; la demanda de brazos se cubre con los habi­tantes de las aldeas abiertas, situadas a varias millas de distancia, a lo largo de las calzadas, que van culebreando a lo largo de las colinas. Allí habla ido a refugiarse años atrás la población, huyendo de las largas inundaciones invernales. Los obreros domiciliados en fincas de 400 a 1,000 acres (a éstos se da el nombre de “confined labourers”) sólo se utilizan para las labores pesadas de carácter per­manente, ejecutadas con ayuda de caballos; apenas hay un cottage por cada 100 acres (1 acre = 40.47 áreas o 1,584 yugadas pru­sianas). Un colono de Fenland, por ejemplo, declara ante la Comisión investigadora: “Mi arriendo abarca 320 acres, todo tierras de trigo. No hay en él ningún cottage. Uno de los obreros vive ahora en mi casa. Tengo a cuatro jornaleros de los que trabajan con los caballos, alojados en los alrededores. Las labores ligeras, que exigen muchos brazos, se ejecutan por medio de cuadrillas.”110 La tierra exige muchas labores ligeras, tales como el sachar y el escardar, estercolar, limpiar el campo de piedras, etc. Estas labores las eje­cutan cuadrillas o grupos organizados de jornaleros, residentes en las aldeas abiertas. copisteria barcelona El capital va convirtiéndose, además, en un régimen coactivo, que obliga a la clase obrera a ejecutar más trabajo del que exige el estrecho círculo de sus necesidades elementales. Como productor de laboriosidad ajena, extractor de plusvalía y explotador de fuerza de trabajo, el capital sobrepuja en energía, en desenfreno y en eficacia a todos los sistemas de producción basados directamente en los trabajos forzados, que le precedieron. guia ocio alicante Como todas las demás mercancías no son más que equivalentes especiales del dinero y éste equivalente general de todas, aquéllas se comportan respecto al dinero como mercancías especiales respecto a la mercancía general .8 http://www.nightspain.com 88 A Discourse on the Necessity of Encouraging Mechanic Industry, Londres, 1689. p.13. Macaulay, que tanto ha falseado la historia de Inglaterra en interés de los whigs y de la burguesía, declama: "En el siglo XVII reinaba, en un grado casi inverosímil para el estado de la industria en aquel entonces, la práctica de poner a trabajar a los niños en edad temprana. En Norwich, capital de la industria algodonera, se consideraba apto para el trabajo a un niño de 6 años. Diversos escritores de la época, entre ellos algunos a quienes se consideraba como extraordinariamente sensibles, exponen con 'exultation' (fruición) el hecho de que en aquella ciudad solamente los niños y las muchachas creasen una riqueza que representaba 12,000 libras esterlinas al año, después de cubrir los gastos de su sustento. Cuando más ahondamos en la historia del pasado, más razones encontramos para rechazar la opinión de los que creen que nuestra era es fructífera en nuevos males sociales... Lo nuevo es la inteligencia que descubre el mal y el sentido de humanidad que sabe curarlo." (History of England, t. I, p. 419.) Macaulay habría podido seguir informando que, en el siglo XVII, los "amis du commerce", hombres "extraordinariamente sensibles", relataban con "exultation" cómo en una casa de beneficencia de Holanda trabajaba un niño de 4 años, y que este ejemplo de "vertue mise en pratique", había recorrido, como un modelo, todas las obras de escritores humanitarios a la Macaulay, hasta llegar a los tiempos de Adam Smith. Es cierto que. al surgir la manufactura, se presentaron, a diferencia de lo que ocurría bajo el artesanado, huellas de explotación infantil, fenómeno que se había dado siempre hasta un cierto grado entre los campesinos, con tanta mayor agudización cuanto más duro era el yugo que pesaba sobre el labriego. La tendencia del capital es innegable; no obstante, los hechos tienen todavía el mismo carácter de rareza que los fenómenos de niños nacidos con dos cabezas. Por eso los clarividentes "amis du commerce" los registran con "exultation", como algo muy notable, recomendándolo a la admiración e imitación de los contemporáneos y de la posteridad. El mismo sicofante y retórico escocés Macaulay dice: "Hoy, sólo se oye hablar de retroceso y sólo se ve por todas partes progreso." ¡Qué ojos. y sobre todo, qué oídos, los suyos! wmailbox 52 Podríamos decir que Inglaterra exporta todos los años, no sólo capital, sino también obreros, en forma de emigración. Sin embargo, en el texto no se habla para nada del peculio de los emigrantes, que en su mayoría no son obreros. Un gran contingente lo forman los hijos de los colonos. El capital adicional inglés que se coloca todos los años en el extranjero a ganar interés, guarda una proporción muchísimo mayor con la acumulación anual que la emigración de cada año con el crecimiento anual de la población.

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